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Cómo puedo cambiar las condiciones de una hipoteca

La caída del Euribor, la recuperación económica y la apertura del grifo del crédito están animando en los últimos meses el mercado inmobiliario y, en consecuencia, la concesión de hipotecas. La guerra hipotecaria vuelve a las sucursales y en los últimos días varias entidades se han lanzado a ofrecer hipotecas con diferenciales por debajo del 1%.
Hay muchos clientes que no están satisfechos con las condiciones de su hipoteca, bien por las comisiones que les cobra el banco o porque la contrataron hace varios años cuando el diferencial sobre el Euribor era muy alto. Si este es su caso quizá se esté planteando llevarse su hipoteca a otra entidad o cambiar las condiciones. Esto es posible, pero hay que ser consciente de que no es gratis ni siempre compensa.


¿Por dónde empiezo? Las condiciones de un préstamo hipotecario existente se pueden modificar mediante la subrogación o novación del mismo. La subrogación consiste en pasar la hipoteca a otra entidad que ofrece mejores condiciones, mientras que la novaciónes el proceso mediante el cual el banco modifica las condiciones de la hipoteca tras renegociarlas con sus titulares.
Lo primero que debe tener en cuenta si quiere cambiar las condiciones de su hipoteca es que debe cumplir tres requisitos:

- Debe haber pagado al menos tres años de hipoteca.
- Debe estar al corriente de todos los pagos.
- Generalmente es necesario que la hipoteca sea sobre la vivienda habitual.

En el caso de cumplir estos tres puntos puede dirigirse a su banco y plantear una mejora de las condiciones de su hipoteca o ir a otra entidad y estudiar las posibilidades de cambiarse .
Si optamos por renegociar las condiciones (novación) de la hipoteca sin cambiar de entidad, debe quedar claro que el banco no tiene ninguna obligación de mejorarle las condiciones de la hipoteca que tiene contratada, pero tampoco le interesa que nos llevemos nuestro préstamo hipotecario a otra entidad porque no quiere perder clientes.

Existe la posibilidad de realizar novación sobre:
- El tipo de interés aplicado.
- El importe pendiente (si necesitara disponer de más dinero).
- El plazo de amortización (tanto para prorrogarlo como para recortarlo).
- Los titulares del préstamo (supresión de alguno de ellos por causas tales como separación, divorcio y fallecimiento).

Los gastos asociados a una novación no son muy altos, a no ser que solicite un aumento del importe de su hipoteca. Si sólo se rebaja el tipo de interés, ni siquiera es necesaria una escritura pública. Si se cambia de un interés fijo a uno variable, o viceversa, o si se cambia el tipo de referencia u otra condición, hay que hacer una escritura de novación, cuyos gastos notariales y registrales son muy reducidos, ya que, por ejemplo, se estará exento del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (A.J.D.).
La segunda opción es hacer una subrogación y llevarnos nuestro préstamo hipotecario a otra entidad. No hace falta pedirle permiso al banco para llevarnos nuestra hipoteca. En cualquier momento de la vida de nuestro contrato hipotecario podemos cambiar la hipoteca de banco y para ello no hace falta ni el consentimiento de nuestra entidad bancaria ni que aparezca ninguna cláusula especial en nuestro contrato.

El banco nos puede igualar o mejorar la oferta. Es posible que cuando le digamos a nuestro banco que estamos pensando en hacer una subrogación de hipoteca nos intente convencer para que nos quedemos y nos haga una contraoferta que iguale o mejore las condiciones de la hipoteca que tenemos pensado firmar. La entidad bancaria tiene un plazo de 15 días para "enervar la oferta" y tiene que acudir al notario para explicar su intención de igualar o mejorar la propuesta de la nueva entidad.

Los gastos asociados a la subrogación de una hipoteca son la mayor barrera al resultar muy superiores a los de la novación. La operación nos puede salir por unos 500-600 euros en el mejor de los casos o 1.500-1.700 euros en el peor de ellos. Depende de lo que nos quede por pagar de hipoteca y de las comisiones del préstamo.
En concreto, debe pagar una comisión de cancelación a la antigua entidad si figura este concepto en la escritura. También los gastos de notaría, registro y de gestión de la escritura de subrogación. Es importante calcular la cuota de la nueva hipoteca para saber en cuántos meses se habrá amortizado la operación.

Esta opción se recomienda a personas que abrieron su hipoteca en un momento en que los intereses aplicados por los bancos eran superiores a Euríbor + 2,5%. Teniendo en cuenta que ahora es posible encontrar ofertas alrededor del 1,30%, el ahorro puede ser sustancioso.
Por ejemplo:
Si de la hipoteca nos quedan por pagar 150.000 euros en 30 años a Euríbor + 2,5%
- En nuestro banco pagamos una cuota mensual de 610 euros actualmente.
- Si encontramos una hipoteca a Euríbor + 1,20% en otro banco pagaremos 518 euros.
- Ahorro mensual: más de 90 euros.

Sin embargo no hay que fijarse solo en el nuevo diferencial. Los tipos de interés son muy importantes, pero también forman parte del precio de la hipoteca las comisiones y seguros obligatorios. Por tanto si decidimos subrogarnos y firmar una nueva hipoteca con un diferencial más bajo, debemos calcular que no tendremos que contratar muchos productos y seguros obligatorios y acabemos pagando de más.

En definitiva, antes de lanzarse a la subrogación es conveniente hacer cuentas. Los expertos recomiendan pedir al banco un desglose gratuito de todos los gastos y, con el coste total en la mano, ver cuántos años tardaremos en amortizar ese gasto. Se trata de que el ahorro mensual sea suficientemente importante como para que valga la pena el trámite.

Una nueva etapa inmobiliaria

Epaña necesita el sector inmobiliario de forma sostenida para iniciar una época de prosperidad tranquila, sin crecimientos desorbitados que hagan más dura la caída. No pretendemos que el sector tenga el empuje y peso del ciclo 2003-2007, no respondía en aquel momento a valores basados en fundamentos de creación de valor a largo plazo. No había un equilibrio.

Desde 2008 a 2013, el modelo inmobiliario en España ha sufrido una transformación total, gracias tanto a reformas propiciadas internamente como a variables exógenas relacionadas con los mercados de capitales y la globalización. Nuestro mercado inmobiliario ha mejorado no sólo por el ajuste real producido, sino también por comparativa con los países de nuestro entorno y con los riesgos latentes en países emergentes. Es difícil discernir si España está de moda en el mundo inmobiliario por méritos propios o más bien por descarte de otros países y sectores, países más caros y productos de inversión financiera poco atractivos.

Entre las medidas transformadoras que sabemos están sirviendo de ejemplo en otros países de la zona euro están: la reordenación del sistema financiero, Sareb como dinamizador de la oferta y demanda y la adaptación de las Socimis a la realidad fiscal europea. El mercado inmobiliario ha ajustado costes y precios de los activos de forma lenta, pero al final se ha llegado al punto donde la demanda y la oferta cruzan de forma recurrente, dotando liquidez.

Todo en un contexto de mejora de la financiación, con entidades dando más préstamos de forma progresiva y generalizada en distintos segmentos: residencial, logístico o incluso comercial. Y a su vez con otros actores que además de invertir capital están dispuestos a financiar desarrollos con sentido real económico.

Los inversores internacionales más relevantes de EEUU y Asia están confiando plenamente en las capacidades del sector inmobiliario español y en el desarrollo de nuestra economía. Nosotros también hemos de creer en nuestro potencial, alrededor de las ciudades, del turismo, del comercio y de las necesidades de una Europa envejecida que se mueve con facilidad. La tecnología, la rehabilitación de ciudad o costa y el ahorro energético deben ser palancas para generar industria y empleo en el sector.

Los nuevos actores de mercados operan globalmente (Reits, Fondos procedentes de EEUU y Asia) y están continuamente comparando mercados, segmentos y países, por lo que la competitividad del sector es esencial. Ahora la tarea de todos, inversores locales, internacionales, entidades financieras, instituciones, etc. es consolidar la atmósfera de confianza y optimismo mesurado. Todo un acto de equilibrio.


VIA@elmundo

¿Cómo ha cambiado el sector en los últimos siete años?

En siete años el panorama inmobiliario español ha dado un cambio radical. Se han desplomado ventas, visados de obra, precios e hipotecas, y en el año que acabamos de despedir hemos visto como todos remontaban. Una larga travesía por el desierto que ha pasado factura a ciudadanos, trabajadores y empresas y que ha obligado al sector a reinventarse mirando al futuro con cautela. Algo que se nota en las cifras actuales.
vivienda en construcción
De 2007 a 2013 las caídas en los principales indicadores de la marcha del sector inmobiliario dan vértigo: la firma de hipotecas nuevas constituidas para la compra de vivienda se ha hundido un 84% desde el inicio de la crisis, los visados un 96% y las compraventas en el entorno del 60%, mientras se acumulaba un stock difícil de digerir. Sin embargo, las magnitudes dieron un giro de 180 grados en 2014, volviendo al terreno positivo. Esta es la fotografía del sector punto por punto con los datos de cierre de 2007 y los de 2013, complementados con los de 2014 hasta octubre.
Precios: hacia la estabilización
Cuando ya se contaba un año de crisis, en octubre de 2008, el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a publicar cada trimestre el Índice de Precios de Vivienda (IPV). Ese último trimestre de 2008, los precios de compraventa de la vivienda libre cayeron el 5,4%. En el último trimestre de 2013, la caída fue del 7,8% en el sexto año consecutivo de descensos. Fomento también muestra 2008 como punto de inflexión y el inicio de 6 años consecutivos de caídas: 6,25% en 2009, 3,5% en 2010, 6,8% en 2011, 10% en 2012 y 4,2% en 2013. El descenso acumulado llegó al 30,6%.
Según el INE, en el segundo trimestre de 2014 el precio de la vivienda protagonizó su primera subida interanual desde el primer trimestre de 2008, tras repuntar un 0,8%. La línea continuó en el tercero con un repunte del 0,3%. No obstante, la evolución de los precios varía en función de la fuente. Por ejemplo, el Consejo General del Notariado advirtió de un retroceso del 2,9% del precio medio de la vivienda en tasa interanual en septiembre de 2014. El reajuste provocará subidas y bajadas hasta alcanzar un equilibrio.
Hipotecas: la banca como actor clave
Los 1,23 millones de hipotecas firmadas en 2007 se convirtieron en 199.703 nuevos contratos en 2013, lo que supone un 84% menos, según los datos del INE. La caída ha sido una tónica constante: un 32,4% en 2008, un 22,5% en 2009, un 6,7% en 2010, un 32,8% en 2011, un 33% en 2012 y un 28% en 2013. En cuanto al valor medio de los préstamos para comprar casa, se ha pasado de los cerca de 150.000 euros en 2007 a rozar los 100.000 euros en 2013.
Desde este suelo levantaron el vuelo las cifras en 2014. Tras 46 meses a la baja, en marzo el INE recogió una subida del 2%. Se llamó a la prudencia porque la estacionalidad estaba detrás del repunte. Así se demostró posteriormente con los datos de abril (-13,4%) y mayo (-3,4%). Pero después, la estadística recuperó el pulso. Ya son cinco las tasas interanuales positivas consecutivas: junio (19%), julio (28,8%), agosto (23,8%), septiembre (29,8%) y octubre (18%). El importe medio en el décimo mes del año fue de 99.866 euros, un 2,6% inferior a octubre de 2013.
Compraventas: salvadas por el inversor
2013 terminó con 312.343 operaciones, lo que supuso una caída del 28,6% con respecto a 2012, según los datos del INE. Frente a 2007, año récord en el mercado inmobiliario español con 775.300 transacciones, la compraventa de viviendas acumuló una caída del 60%. Por otro lado, el Ministerio de Fomento afirma que 2013 cerró con 300.349 transacciones, lo que representa una caída del 17,4% respecto a 2012. Desde el tope de 836.800 operaciones en 2007 se alcanzó un descenso acumulado del 64%.
2014 ha traído al sector un nuevo aliento. Según el INE, tras diez meses consecutivos a la baja, en marzo (22,8%) se registró la primera tasa interanual de crecimiento. Después de cinco meses positivos, en agosto (-1,1%) se rompió la racha. Las alzas volvieron en septiembre (13,7%) y octubre (16%). Por su parte, Fomento anunció un incremento del 13,5% de julio a septiembre de 2014 frente al mismo trimestre de 2013. Que 2013 fuera un año de mínimos influye en estas subidas de dos dígitos, pero cierta mejoría es innegable.
Visados: una paralización sin precedentes
En 2013, los colegios de arquitectos técnicos concedieron 33.869 visados para construir nuevas viviendas, lo que supuso una caída del 23,3% frente a 2012 y sumó siete años consecutivos a la baja. Con estos datos, los visados de viviendas quedaban muy lejos de los máximos registrados en 2006, cuando en pleno boom se rozaron los 800.000 visados. A partir de entonces, los visados se han reducido con fuerza, hasta mantenerse por debajo de los 100.000 desde 2009 y por debajo de los 40.000 desde 2012 hasta ahora. Desde sus niveles máximos de 2006 hasta 2013, el número de visados se desplomó un 96%.
En julio de 2014 los visados de obra nueva arrojaron la primera subida desde 2011, según el Ministerio de Fomento. Así, se concedieron 22.624 visados para construir viviendas nuevas en los siete primeros meses de 2014, un 1,3 % más que los 22.316 registrados en el mismo periodo de 2013. Los últimos datos siguen la tendencia. De enero a septiembre se concedieron 27.598 licencias, un 5,7% más que en el mismo periodo de 2013. Solo en noveno mes del año, el repunte llegó al 31,6% interanual. Si se mantiene el ritmo, Fomento estima que 2014 cerrará con algo más de 36.200 visados de nueva construcción.
Stock: una digestión complicada
Al cierre de 2013 la estimación del stock de viviendas nuevas sin vender de Fomento era de 563.908 viviendas, un 3,3% menos que al cierre de 2012. Comunidad Valenciana, Andalucía, y Cataluña acumulaban el 49,26% del total nacional. Los picos de stock se alcanzaron en plena crisis con 649.780 viviendas nuevas sin vender al cierre de 2009. En 2007, esta cifra ya era de 413.642, el doble de un año antes. La Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco) declaró que el sobrante se redujo un 14,3% en el segundo trimestre de 2014 para quedarse 465.635 unidades, regresando a datos de antes de la crisis.
Tinsa publicó a mediados de 2013 un estudio en el que indicaba que el stock podría caer hasta los 195.000 inmuebles a comienzos de 2016. Manteniéndose una demanda de 100.000 unidades, este inventario desaparecería en el segundo semestre 2017. En cuanto a la nueva vivienda, la tasadora preveía que en 2013 y 2014 las solicitudes de viviendas se mantendrían en unas 35.000, una cifra que se incrementará, previsiblemente, en el segundo semestre de 2015. En cuanto a la finalización de viviendas, caerá desde las 120.000 de 2012 hasta el entorno de las 50.000 en 2015. El camino por recorrer aún es largo, pero a la luz de las cifras, la salida de la crisis ya es un hecho.

335 millones para salvar a nueva york del cambio climático (fotos)


En el cine hemos visto a nueva york congelada por una glaciación (‘el día de mañana’), destruida por un tsunami provocado por un asteroide gigante (‘deep impact’) o arrasada por una tormenta solar (‘knowing’). la gran manzana ha sido el lugar preferido por hollywood para escenificar los grandes desastres naturales que amenazan a la humanidad… y, de paso, justificar millones y millones de dólares invertidos en efectos especiales

Pero, quizá por una vez, a los imaginativos guionistas de la meca del cine no se les haya ido la mano con las grandes catástrofes. tras el paso del huracán sandy en octubre de 2012, que dejó 287 muertos y 50.000 millones de dólares en daños durante la semana que azotó la ciudad durante una semana, nueva york tomó conciencia de su propia vulnerabilidad


El ayuntamiento puso en marcha un concurso público para evitar los estragos que el ‘cambio climático’ –ya por fin reconocido oficialmente por el gobierno estadounidense- podría causar en las partes bajas de manhattan, bañadas por el río hudson

Decenas de estudios de urbanismo y arquitectura de todo el planeta han presentado sus ideas para preparar nueva york de cara a la próxima ‘supertormenta’. el proyecto ganador para la gran manzana ha sido ‘big u’, presentado por el despacho danés bjarke ingels y el neoyorquino big. el plan se ha bautizado como ‘big u’ por la forma de ‘u’ que tiene el área a rehabilitar y proteger, comprendido entre la calle 57 del lado oeste de manhattan y la 42 del este

Esta gigantesca obra de acondicionamiento y prevención tendrá un presupuesto de 335 millones de dólares, un dinero que a juzgar por los últimos informes de la nasa estará bien empleado. según los datos de la agencia aeroespacial estadounidense, antes del año 2100 el nivel de los océanos crecerá en al menos 1,2 metros, lo que podría anegar las zonas más bajas de manhattan


El diseño de ‘big u’ propone blindar el perímetro sur de la isla, de unos 16 kilómetros, con zonas de esparcimiento público como parques e infraestructuras capaces de absorber el agua proveniente de una gran tormenta o de una hipotética subida del nivel del mar. el resto de grandes áreas de la ciudad (el bronx, staten island y long island), además de nueva jersey, también tendrán su plan anti cambio climático
La nueva orilla de la gran manzana elevará su altura sobre el nivel del mar en casi cinco metros, suficiente para evitar desastres naturales pero que no será eficaz con las otras grandes catástrofes que, según el cine amenazan, amenazan a la que muchos consideran la capital del mundo: invasiones extraterrestres (‘independence day’), apocalipsis zombi (‘soy leyenda’) o un lagarto gigantesco con ganas de agujerear rascacielos (‘godzilla’)







VIA@idealista

Del pánico a la euforia inmobiliaria en seis meses

Las cifras oficiales respecto al mercado inmobiliario español siguen siendo negativas; la concesión de hipotecas continúa descendiendo y los precios de los inmuebles aún no han tocado fondo. Pero frente a las cifras oficiales, nos encontramos con la realidad de un mercado inmobiliario en que compradores y vendedores están en plena ebullición. 


Una de las frases que más se escuchan en las tertulias económicas se refiere al contraste que existe entre lo que dicen las cifras macroeconómicas y lo que se vive a pie de calle. Las variables macroeconómicas de la economía española están en clara tendencia de recuperación, hasta el punto que tanto el Gobierno como los organismos internacionales están revisando las cifras de crecimiento alza. 

Siendo esto cierto, el optimismo que trasmite la macroeconomía no se ha trasladado aún a la microeconomía. Las pequeñas empresas y los particulares todavía están sufriendo los terribles efectos de la crisis económica. 

En la economía del país las grandes variables están mejorando, aunque sus efectos no son perceptibles para los ciudadanos, pero en el mercado inmobiliario la situación es exactamente la opuesta. 

Las estadísticas y variables que miden la salud del mercado inmobiliario se mantienen en terreno negativo, sin que exista ningún síntoma de que se ha tocado fondo. 

Para los analistas macroeconómicos todavía hay pocas razones que justifiquen una decisión de compra en el inmobiliario español. El crédito sigue sin fluir y la sobreoferta en algunas zonas del país está presionando a la baja a los precios, pero en la economía real las cosas están cambiando muy rápidamente. 

Hay muchas noticias referentes a importantes transacciones que se han conocido en los últimos meses. Edificios y paquetes de inmuebles de gran tamaño están siendo objeto de operaciones cada vez más frecuentes. Por el momento, los compradores son sobre todo inversores profesionales extranjeros especializados en el mercado inmobiliario que una vez evaluados los riegos han tomado la decisión de que España ofrece grandes oportunidades. Los dueños de los inmuebles están al límite, los precios se han desplomado y la economía española ha tocado fondo. Este tipo de inversores suelen ser los primeros, pero ya no son los únicos.

Ha sonado la sirena y una vez se han abierto las puertas del mercado inmobiliario los inversores han entrado en estampida. A los grandes fondos especializados se están uniendo bancas privadas y family offices, vehículos españoles de inversión inmobiliaria (Socimi), grandes fortunas e incluso inversores particulares que mantenían sus ahorros en depósitos y cuentas corrientes.

El cambio ha sido tan radical que en pocos meses los propietarios de los inmuebles en venta están saturados por las llamadas, visitas y ofertas que reciben de todo tipo de inversores. 

El entorno es sin duda propicio para que los inversores en este tipo de activos pongan en marcha su capital. Los tipos de interés están en mínimos y la rentabilidad alternativa ofrecida por depósitos, cuentas remuneradas y activos de renta fija con poco riesgo, apenas cubre la inflación. 

Las transacciones todavía no son muy numerosas, pero el interés comprador es creciente, lo cual en algunos casos hace que para un mismo activo compitan numerosas ofertas. 

El cambio de sentimiento es tan evidente, que en algunos casos los mandatos de compra por parte de inversores extranjeros son poco sensibles al precio. Aquellos que buscan gangas tienen un mercado todavía muy amplio, pero los que buscan activos de calidad en localizaciones de primera fila cada vez tienen más complicado comprar a precios bajos. 

Sería deseable que los inversores que están entrando en el mercado inmobiliario fuesen cuidadosos de no dejarse llevar por la aparente euforia. Ni todos los activos tienen la misma calidad ni se debe comprar a cualquier precio. La inversión en activos inmobiliarios requiere de un proceso exhaustivo y profundo análisis y valoración de los activos, las rentabilidades esperadas y los riesgos inherentes a la operación. 

Aunque en estos momentos el mercado está muy lejos de los niveles de burbuja alcanzados entre 2000 y 2007, no debemos olvidar que la disciplina y la profesionalidad son requisitos imprescindibles para que la inversión resulte satisfactoria. 

El mercado inmobiliario es ilíquido, opaco y conlleva costes y requisitos legales que tienen que ser convenientemente evaluados.