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Multa de 645 euros a los que compartan piso en España

Después de que el Ministerio de Fomento recordara que la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) exige que las personas y empresas que realicen transportes de viajeros por cuenta ajena en vehículos de turismo mediante retribución económica se encuentren previamente autorizados por la Administración, la ministra ha querido ir más allá y, tras salir en sesión extraordinaria a la palestra a explicar el porqué de estas medidas injustificadas, ha lanzado otra nueva medida que ha dejado de piedra a todos los redactores que estaban presentes en la rueda de prensa. Esta nueva medida aclara que compartir piso conllevará una multa de entre 600 y 3.000 Euros.

Tras llegar la declaración a la sociedad española, ésta se ha movilizado de tal manera que ha sido trending topic durante todo el día y han lanzado el siguiente hashtag: '#InventaTuMulta'. En él, los usuarios han publicado su peculiar y más que polémica multa.

Multa por compartir piso
No se sabe aún el mecanismo que se usará para verificar la convivencia en un mismo piso pero todo apunta que todo aquel que esté empadronado en un mismo domicilio tendrá como consideración que está compartiendo piso. Estarán exentos de esta caracterización, como es obvio, los descendientes y ascendientes hasta el tercer grado en linea recta y colateral, los menores de edad y los tutelados.

Se justifica la medida argumentando que es una evasión de impuestos encubierto y un negocio ilegal, ya que reemplaza, cada vez más, al contrato de arrendamiento. Sin embargo, surge una gran duda y es qué se cuestiona lo que pasará con todas aquellas parejas que comparten domicilio y no están unidas en matrimonio.

via@blorgia

Compartir coche con bla bla car o uber, ¿un fenómeno contra la crisis o un negocio ilegal?


El ministerio de fomento anunció ayer que podrá multar con hasta 600 euros a los usuarios de servicios de ‘car sharing’ como 'bla bla car' o la aplicación 'uber'. para las empresas que facilitan estos servicios será aún peor: hasta 6.000 euros en el caso de la primera multa, y 18.000 euros si se repite la infracción. la presión de los ‘lobbies’ del transporte, que en el caso de los taxistas se ha traducido en una huelga en madrid, ha empujado al gobierno a tomar esta impopular medida que ha convertido un fenómeno para mitigar los estragos de la crisis en un negocio ilegal

La reacción de empresas como 'bla bla car' no se ha hecho esperar, y aseguran en un comunicado que son una red social que se dedica a "compartir los gastos de un viaje" entre viajeros sin ánimo de lucro, no de un negocio en el que existe "una retribución económica". la amenaza del gobierno además parece algo ridícula sobre todo después de que la empresa de origen francés firmara en 2011 un acuerdo con el ministerio de industria español para fomenar las buenas prácticas del coche compartido, por colaborar en la reducción del co2 y la eficiencia energética, y de haber sido galardonada con el premio nacional de innovación en marketing o el eaward a la mejor web, ambas en 2014

De este modo, parece que el ejecutivo no se da cuenta de que quedaron atrás los años dorados en los que comprábamos todo lo que necesitáramos, aunque fuera para momentos puntuales o un único uso. aquella locura consumista previa a la crisis nos ha hecho acumular en el trastero esa bicicleta estática de la que nos cansamos al mes, la tienda de camping que solo usamos dos días o el equipo completo de herramientas de profesional que utilizamos para colgar un cuadro

la crisis nos ha dejado sin la alegría consumista y nos ha abierto la puerta a un nuevo fenómeno social, compartir. una tendencia cada vez más habitual para servicios de transporte, clases de idiomas, alquiler de material deportivo o material de bricolaje y que en españa estamos dispuestos a hacer la mitad de los consumidores. en concreto un 53%, según la encuesta realizada por el analista nielsen holdings

El informe “compartir en sociedad” de la multinacional revela que la mitad de los españoles estamos dispuestos a compartir bienes y servicios –entre ellos casa, coche o electrodomésticos en formato de economía compartida-, por encima de la media europea del 44%

De entre estos servicios, los más habituales son, precisamente, los de ‘car sharing’ –compartir gastos y peajes en el coche a través de uber o bla bla car, por ejemplo–, pero también hay páginas especializadas en unir gente que quiere ahorrarse un dinero en sus clases de cocina o golf, por ejemplo, otras en las que la gente te hace una cena en su casa como alternativa a un restaurante, otras que se han especializado en alquilar ropa de marca para eventos, o en alquilarte el sofa de su casa para presupuestos vacacionales muy ajustados

“Es un fiel reflejo de la situación financiera que atraviesan muchos ciudadanos o, visto de otro modo, de cómo la crisis ha acentuado la solidaridad o la superviviencia hasta cotas insospechadas”, según detalla el informe, que revela que en los países en donde la crisis financiera ha impactado con mayor virulencia existe mayor predisposición a compartir o alquilar servicios y bienes. de este modo, el 61% de los griegos se muestra proclive a compartir, por delante de los portugueses, con el 60%, en un listado encabezado por los eslovenos, con el 71%

en el lado opuesto se encuentran británicos y franceses, con apenas un 29% de los ciudadanos dispuestos a compartir, seguidos por holandeses (24%), finlandeses (23%) o belgas (25%)

las lecciones de inglés (29%), las herramientas de bricolaje (23%), dispositivos electrónicos (19%), la bicicleta (18%) o el coche (17%), son los principales bienes/servicios que compartiríamos los españoles para ganar un dinerillo, seguidos de cerca por el material de camping (16%), la casa (15%) o el equipamiento deportivo (14%), según el informe, realizado con la participación decerca de 30.000 consumidores de 60 países

¿Qué esconden las siglas MLS?

Compartir exclusivas para ganar entre todos.

El mercado inmobiliario español despierta del letargo. Los inversores internacionales están moviendo la compraventa. Hay oportunidades en el ladrillo español, y así lo ponen de manifiesto los números. Héctor Salazar, responsable de relación con inversores de Asinver, apunta que “en 2013 la construcción y el ámbito inmobiliario consiguieron inversiones productivas por 3.224 millones de euros. De este modo, superaron a la industria manufacturera, que alcanzó los 2.641 millones y a los seguros y a las finanzas con 3.140 millones de euros de inversión productiva”. La realidad deja la puerta abierta a un moderado optimismo, aunque hay que distinguir dos dimensiones: la de las grandes magnitudes y la microeconómica.


En el terreno del día a día parece que el movimiento es más lento. La construcción era fuente directa de empleo antes de la crisis para el 13% de los trabajadores. Desde 2008 se han destruido más de 1,7 millones de empleos en este sector, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por otro lado, parece que aún es tiempo de reequilibrios. Según la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (CEPCO), a finales de 2013 nuestro país tenía un stock de más de 550.000 viviendas nuevas. Parece conveniente retomar el camino del esfuerzo conjunto y del trabajo en equipo.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA
Aunque hay señales que hacen pensar en ver el sol después de la tormenta, los profesionales del sector que tratan con particulares son conscientes de la necesidad de cambios. “La profesionalización del sector es una de las consecuencias positivas que vamos a sacar de este terremoto económico”, comenta Ignacio Monzón, franquiciado inmobiliario en Madrid con más de 20 años de experiencia. “En la época dorada he visto auténticas barbaridades, se han despachado pisos como quien despachaba en una tienda de ultramarinos. Eso no era real, ahí están las consecuencias”. Monzón ha hecho frente a las dificultades buscando apoyo dentro del propio sector: “Ahora formamos parte de una MLS a través de que canalizamos información y remamos, junto con otros profesionales, en la misma dirección”.

Las MLS son las siglas de Multiple Listing Service, que se traduce como un listado múltiple de inmuebles. Es un método de trabajo de factura norteamericana que todavía no está desarrollado con todo el potencial que debiera en nuestro país. Al otro lado del Atlántico más del 90% de los agentes trabajan bajo esta fórmula que permite compartir información y trabajar con otras marcas para conseguir vender viviendas organizadamente. En España, “falta un punto más de desarrollo”, según Monzón. Las MLS son bolsas inmobiliarias locales compartidas entre agentes de una determinada zona que deciden unificar criterios de trabajo por el bien de la profesión y del propio comprador. Respetan unos códigos y una normativa, poniendo en común la información que les permitirá llevar a cabo la operación del modo más satisfactorio para las partes.

LO QUE NO ES UNA MLS
Vicente Beltrán, presidente de la MLS Valencia SIC recalca la importancia de diferenciar una MLS de una bolsa inmobiliaria o de una red inmobiliaria. Este experto insiste en el carácter local de las MLS: “Nacen de profesionales de una misma zona que quieren concentrar la oferta y compartir las viviendas captadas”. El carácter local de la MSL hace que su conocimiento del terreno sea detallado. Confianza y ética profesional constituyen la base de cualquier MLS. En opinión de Marta Valverde, partícipe de una MLS en Barcelona, “hacemos crecer desde dentro al propio sector, sobre todo, en estos momentos de dificultades en los que hay que aprovechar para hacer limpieza y dejar que se queden los verdaderamente profesionales”.

Algunas características diferenciadoras de las MLS, además de su carácter local, es que están creadas por profesionales del sector y son grupos para ellos, tal y como admite Beltrán. Si consiguen su objetivo, la fuerza que adquieren hace que su éxito sea un reclamo para que más profesionales quieran unirse. La teoría hace ahondar en el concepto de cooperación, pero falta dar un paso más. “La mentalidad real de los profesionales debe cambiar”, matiza Valverde, añadiendo que “todavía cuesta entender que merece la pena compartir honorarios si a cambio se amplía el campo de resolución de necesidades de los compradores”.

HACIA UN CAMBIO DE MENTALIDAD
Una de las razones que explica su escasa penetración en España es que muchas agencias todavía se rigen por los inmuebles 100% en exclusiva. Compartir información vuelve a los profesionales recelosos, de ahí “la necesidad de interiorizar el cambio y de ver las ventajas que tiene esta fórmula, evitando los miedos”, declara Valverde. Esta experta tiene claro que “si algún integrante de la MLS no cumple con lo establecido, será perjudicial para él”. Si entre los expertos hay algún atisbo de duda sobre la idoneidad de formar parte de una MLS, aunque mayoritariamente se muestren a favor de este tipo de sinergias laborales, de cara a los compradores y vendedores de viviendas, oficinas o locales no hay ningún ‘pero’.

El ciudadano que opte por confiar en profesionales adheridos a un equipo de esta índole “confirma, en primer lugar, que están en manos de verdaderos expertos”, expone Monzón, que no duda en afirmar que “ha habido mucho intrusismo en la profesión, y confiar en una MLS es garantía de profesionalidad”. Este especialista comenta que “el cliente se asegura todo un abanico de posibilidades, ya que acude a un agente pero abre la posibilidad de que el resto de miembros del equipo trabajen para solventar sus necesidades, y todo ello sin ver incrementado el precio de la operación”. La profesionalización del sector ahonda en la mejora de la calidad del servicio para los clientes del ámbito inmobiliario.