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El IBI podría reducirse en las viviendas sostenibles

El Gobierno contempla la posibilidad dereducir hasta un 20% el IBI en aquellas viviendas que demuestren mayor eficiencia energética. De este modo, el ejecutivo tiene la intención de premiar a los propietarios de aquellos inmuebles que se adapten con el fin de obtener una mayor calificación energética.
El impuesto que grava los bienes inmuebles podría verse reducido hasta un 20% para los inmuebles más eficientes. El Gobierno del Estado dejaría en manos de los consistorios municipales a partir del próximo 1 de enero, que es cuando entran en vigor las cuentas públicas, esta posibilidad.

¿Qué porcentajes se aplicarían?

El Ministerio de Hacienda ha establecido una serie de tramos con unos porcentajes máximos de bajada del IBI en función del grado de eficiencia de la vivienda. La propuesta que incluye el Ministerio en los Presupuestos Generales para 2016 prevé para aquellos inmuebles que tengan una calificación energética de máxima eficiencia (A), la reducción de un 20%; en los casos en que dispongan de la calificación B, la máxima rebaja será del 16%; para los inmuebles que tengan un certificado C, se podrá llegar al 12%; si cuentan con el D, hasta el 8%; y por último, aquellas viviendas que cuenten con el certificado E, podrán optar a una rebaja máxima del 4%.
Las viviendas con una calificación de menor eficiencia, como F o G, o que directamente no tengan certificado alguno, no podrán aplicarse ninguna rebaja.
Los municipios son los que podrán aprobar esta bonificación para 2016 y, en ese caso, los interesados deberán acreditar que cuentan con el certificado necesario.

¿Cómo conseguir una casa eficiente?

Además de conseguir una rebaja en el IBI, tomar ciertas medidas en tu piso de Barcelona, se traduciría en un significativo ahorro anual. Veamos algunas propuestas para un consumo energético inteligente:
  • Aísla correctamente tu vivienda. Para ello, tienes varias opciones. Entre ellas, la instalación del doble acristalamiento o el aislamiento térmico en el edificio.
  • Cambia los electrodomésticos. Un hogar medio en España consume algo más de 4.000 kWh al año de electricidad, según datos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE). Si quieres obtener una calificación elevada, es necesario contar con electrodomésticos eficientes con etiquetas de alta calificación como A+, A++ o A+++.
  • Elige bien los sistemas de refrigeración. Desde 2013 los equipos de aire acondicionado cuentan con el etiquetado eficiente. De este modo, es posible adquirirlos sabiendo cuál es su grado de eficiencia. Aún así, el IDAE aconseja recurrir a métodos alternativos para refrescar la vivienda en verano como la instalación de sistemas evaporativos, el uso de ventiladores o incluso el de toldos para evitar que entre la luz del sol.
  • Escoge sistemas de calefacción eficientes. Desde el pasado 26 de septiembre se aplica en España la Directiva europea ERP que obliga a que los equipos generadores de calor vendidos incluyan una etiqueta de eficiencia con calificaciones. Aunque la ley no impone al consumidor la adquisición de un nuevo sistema de calefacción, los expertos recomiendan sustituir los equipos por aquellos que ofrezcan mejores prestaciones y proporcionen un mayor ahorro y una menor cantidad de emisiones contaminantes.

¿Por qué no despegan los certificados energéticos?

Los últimos datos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), publicados en junio, muestran que solamente el 6% del parque de 10 millones de edificios existentes y el 2,5% de las viviendas poseen la certificación energética. El 85% de los casos se sitúa por debajo de la letra E. Solo el 1% ha conseguido la calificación B y poco más del 0% la A, que es la más alta. El panorama no es, precisamente, alentador.
¿Qué está fallando? Para empezar, el público en general desconoce para qué sirve la certificación. La considera un elemento recaudatorio más y la crisis no ha ayudado a cambiar esta percepción. A la falta de liquidez se ha sumado una enorme oferta de técnicos en paro que ha hundido el precio de las certificaciones, algo que los tenedores de inmuebles han aprovechado para apretar aún más las tarifas.
Estos precios reducidos han provocado que la calidad de las certificaciones sea realmente escasa. La parte más importante de la certificación, al margen de la mera clasificación del inmueble, es el desarrollo de las medidas de mejora aplicables para reducir el consumo del inmueble y mejorar su calificación. Este aspecto está pasando desapercibido para el gran público, cuando debería ser la herramienta inicial fundamental para la gestión energética del inmueble. Es necesario que los técnicos expliquen al usuario cómo se utiliza la certificación y la desarrollen en consecuencia.
El mercado, además, no ha incorporado todavía la letra de la calificación como un elemento del valor del inmueble. En otros países donde existe esta experiencia, como por ejemplo Alemania, los pisos de baja calificación muy difícilmente se alquilan, ya que el usuario sabe que el gasto energético para mantener las condiciones de habitabilidad es muy elevado. A veces tanto como un porcentaje del precio de la renta.
Además, aunque existe un régimen de infracciones y sanciones, las administraciones públicas no han habilitado suficientes herramientas ni organismos para vigilar el cumplimiento de la ley. Muchos caseros descartan realizarlo, ya sea por desconocimiento o por ahorrarse el coste de este trámite.
El segundo factor que está dificultando el avance de la certificación energética es la lentitud en la aplicación de medidas de financiación real por parte de la Administración. El ‘Plan Estatal de fomento del alquiler de viviendas 2013-2016′, de abril de 2013, contemplaba ayudas públicas destinadas a actuaciones de rehabilitación energética. El pasado 18 de julio, el Consejo de Ministros volvió a aprobar el mismo plan, ahora con la autorización para firmar convenios con todas las comunidades autónomas y distribuir los 2.300 millones de euros de ayudas públicas: hasta 5.000 euros por vivienda para actuaciones de eficiencia energética y hasta 11.000 euros por rehabilitación.
Sin embargo, su aplicación depende del desarrollo normativo, que compete a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos en cuanto al alcance, registro, inspección y sanciones. Aquí el panorama es desigual. Algunas administraciones adolecen de falta de rigor como son los casos de Galicia y Aragón, que solo han registrado 464 y 32 certificaciones, respectivamente. En el extremo contrario, destaca Cataluña, y en concreto el Ayuntamiento de Barcelona que, a través del Consorcio de la Vivienda, abrió en julio una convocatoria de ayudas a la rehabilitación energética. El dinero lo aportarán el propio ayuntamiento y el Gobierno catalán.
Queda un largo camino por recorrer, pero las directrices europeas, la legislación nacional y el incremento de los costes de los combustibles invitan a pensar que la certificación energética, comoelemento clave del impulso a la rehabilitación energética de edificios y al ahorro, ha llegado para quedarse

Sólo 645.000 edificios obtuvieron el certificado energético, la mayoría con la calificación “e”

Sólo 645.359 edificios de segunda mano han obtenido el certificado de eficiencia energética en su primer año en vigor, según el ministerio de industria. en opinión de la plataforma certicalia, se trata de una cifra que apenas supone el 13% de los inmuebles. la mayoría de las viviendas cuentan con una calificación energética baja, una “e”

Por comunidades autónomas, cataluña y comunidad valenciana han sido las que más han registrado certificados energéticos, con 195.089 y 128.888 viviendas, respectivamente. en cambio, en aragón es donde menos certificados ha habido, 32

Según certicalia, el 85% de los inmuebles certificados han recibidos las calificaciones más bajas. casi la mitad de los inmuebles usados tienen una calificación e en una escala que va de la a a la g, y apenas un 4% alcanzan las calificaciones a, b y c


VIA@idealista

El Espai Gironès obtiene el Certificado de Eficiencia Energética de clase B



El centro comercial Espai Gironès de Salt ha recibido el Certificado de Eficiencia Energética de Clase B para edificios ya existentes, otorgado por el Instituto Catalán de Energía de la Generalidad. El certificado tiene como objetivo endurecer las exigencias de diseño en obra nueva e impulsar la rehabilitación energética de los edificios ya construidos para reducir el consumo. El centro comercial obtiene "excelentes" resultados en sus niveles de eficiencia energética y de ahorro de energía, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, incrementando las fuentes renovables en el mix energético, mejorando la eficiencia energética y ahorrando un 17% en el consumo de energía primaria. 

El certificado incluye la calificación energética del edificio con una escala de 7 letras-que va desde la clase A, para los más eficientes, a la clase G, para los menos-, así como una estimación del consumo energético de la edificio y de las emisiones de CO2. Espai Gironès ha obtenido una B.